Capturan a feminicida en San Juan de Lurigancho tras estrangular a ex pareja en Barranca

“Sí yo la maté, yo sé lo que hice, voy a colaborar con ustedes”, fue lo primero que dijo Maycol Raymundo Matos Montes (24) “Gigantón” a la policía al ser detenido en una vivienda de San Juan de Lurigancho, donde se escondió tras estrangular a su ex pareja en Barranca.

El sujeto, que mide un metro y 95 centímetros, fue detenido por los agentes de la comisaría de La Huayrona, al mando del mayor PNP Jhon Barbarán, cuando dormía en una casa de la urbanización San Hilarión.

Sin remordimientos, el feminicida, que trabajaba en el INPE, relató a los efectivos lo que pasó el último jueves con Erin Madelein Delgado Valladares (32). Recordó que ese día su ex conviviente lo llamó y le pidió que la visite en la vivienda de la calle Víctor Raúl Haya de la Torre, en Barranca, para que arreglen sus diferencias.

“Cuando conversábamos ella recibió una llamada al celular, yo contesté y escuché la voz de un hombre diciendo ‘hola, mi amor’”, aseguró el feminicida. Refirió que le recriminó al sujeto. “Me preguntó quién era y le respondí que yo era el marido de Erin”.

Relató que su ex tenía una chalina de lana, la cual usó para estrangularla poco a poco. “Le decía que me diga la verdad, que no le iba pasar nada y me contó todo. Me sentí decepcionado, utilizado. La solté, pero cayó al piso y empezó a convulsionar”, aseguró.

El asesino rentó una habitación en un hotel de Huacho y al día siguiente fue a Lima. Se escondió en el domicilio de su madre y hermana, en San Juan de Lurigancho.
Entre las pertenencias del detenido, los detectives hallaron envoltorios de pasta básica de cocaína y marihuana.

 

Desde el momento que encontraron el cadáver de Erin Madelein Delgado Valladares (32) en su domicilio de Barranca, sus familiares acusaron del hecho a su ex pareja, pues sabían que se trataba de un tipo muy celoso que la agredía constantemente. Además, las puertas del inmueble no habían sido forzadas y tampoco se llevaron los objetos de valor, por lo que las sospechas recaían en Maycol Matos.

La occisa deja dos hijas menores de edad, fruto de su anterior relación sentimental. Sus familiares dijeron que ella era el único sustento de su hogar y pidieron que castiguen al responsable del crimen. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de Barranca en medio del dolor de sus familiares y vecinos, que quedaron consternados con su repentina desaparición.

Fuente: El Popular

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