El sismo de 1966 y sus consecuencias urbanas – Huacho

El local de la Municipalidad Provincial, sufrió mucho; era de quincha y muy ligera y endeble, debió ser demolido. El Colegio Santa Rosa de las Madres Dominicas también sufrió mucho pues era en gran parte de adobe. El local donde funcionó.

Por el Arq. Diego La Rosa J. 

El 17 de octubre de 1966 a las 3 de la tarde, un terremoto, afectó el Norte chico y causo mucha destrucción en los distritos de Huaura, Santa María, Hualmay y Huacho. En Huacho muchos colegios, casas y locales antiguos de adobe o mal construidos se desplomaron pesadamente; murió mucha gente.

La catedral de Huacho que era muy fuerte, fue parcialmente afectada.

El local de la Municipalidad Provincial, sufrió mucho; era de quincha y muy ligera y endeble, debió ser demolido. El Colegio Santa Rosa de las Madres Dominicas también sufrió mucho pues era en gran parte de adobe. El local donde funcionó el Instituto Huacho del profesor Cipriano Angles fue destruido. Muchas fachadas de la avenida 28 de Julio se vinieron abajo. El local del Chifa España, sobrevivió gracias a que era de quincha pero la fachada del Cine Avenida se desplomó. El cine Colon de concreto armado solo sufrió pequeños daños en sus acabados lo mismo que el Casino, que por ser de madera y quincha solo fue afectado en sus enlucidos.

Las tareas de reconstrucción duraron varios años y la ciudad poco a poco se rehizo y siguió viviendo. Sin embargo un daño soterrado y muy grave fue provocado, desatendido por todos y no controlado: las invasiones de tierras que so pretexto del sismo se produjeron y se han hecho una costumbre por doquier. Este caso de desorden social y urbano provocó que el desarrollo urbano de la ciudad fuera gravemente afectado. Surgieron las primeras barriadas primero, por invasión de grupos de inmigrantes de las poblaciones serranas que llegaron a Huacho; luego del sismo, las invasiones proliferaron, por parte de diversos sectores, y nunca fueron detenidas.

Las autoridades de la ciudad nunca fueron capaces de planificar el uso del suelo y el territorio, ni controlar el desarrollo urbano, ni nada. Por supuesto que tampoco se protegió ni salvaguardó la propiedad privada ni el orden publico. Hoy es visible como se siguen invadiendo todos los espacios disponibles a lo largo y ancho de los extramuros de Huacho. Se ha impuesto una norma popular y nefasta: para que comprar terrenos si se puede invadir.

 

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*