Se ha vuelto habitual que las grandes empresas denuncien a dirigentes que luchan por la preservación y cuidado del medio ambiente. Las razones son múltiples. Precisamente, la cuestionada empresa termoeléctrica Enersur ha denunciado arbitrariamente a tres dirigentes de diversas organizaciones y comunidades campesinas del distrito de Chilca, provincia de Cañete, por el delito de daño agravado y asociación ilícita para delinquir.

Sucede que la Resolución Ministerial N° 179-2010-MEM/DM autoriza a la empresa la construcción de una planta desalinizadora en un predio de la playa de San Pedro, ubicado en el distrito de Chilca, pero esta zona no es apta para dicho proyecto, porque es considerada una zona urbana y turística, según la Ordenanza provincial de Cañete 06-95/MPC, además mediante el Acuerdo N° 043-95/MPC la franja costera del distrito ha sido considerado como reserva turística nacional. La población de esta localidad teme que, con el desarrollo de este proyecto, la playa de Chilca se convierta en zona sombría e insulsa.

¿Quién querrá venir a la playa de Chilca si se produce este deleznable escenario?, se preguntan los lugareños. En efecto, la construcción de una termoeléctrica no sólo podría poner en riesgo la próspera actividad turística de esta localidad, sino que transgrediría la Ordenanza Provincial de Cañete.

Resultaría oportuno que la empresa dé a conocer el Estudio de Impacto Ambiental ―si lo tienen, claro está―.

Por Oswaldo Palacios Alvarado

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Huachoenlinea

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