“Piques” ilegales de autos en un malecón que dejó de ser turístico para convertirse en un peligroso centro de diversión nocturna. Venta indiscriminada de bebidas alcohólicas, y hasta drogas, cuyos desechos son arrojados al mar. Y discotecas que se amanecen y cierran sus puertas a las 07.00 horas, sin ninguna restricción.

Estas “libertades” han convertido a la provincia  de Barranca en una zona liberada, a causa del descontrol de los jóvenes, y en donde el hampa ha empezado a ganar terreno.

A 194 kilómetros al norte de Lima (unas 4 horas de distancia por carretera), Barranca destaca por sus diversos atractivos turísticos, entre ellos la Fortaleza de Paramonga y la Ciudadela de Caral. A ese mismo nivel se encuentran sus playas, cuya belleza siempre ha sido un aliciente para el turismo.

Sin embargo, el funcionamiento de 15 discotecas y ocho cantinas a lo largo del malecón que forman las playas Chorrillos, Miraflores y Puerto Chico (de aproximadamente 1 kilómetro de largo) ha desatado la inseguridad en las calles barranquinas, según denuncian sus habitantes.

“Han convertido a la playa en tierra de nadie. La gente toma, luego hacen disturbios, se pelean. Todo esto es un loquerío. Nadie puede caminar por las veredas, los carros abren sus puertas y están a todo volumen y todos toman en las veredas, como si fuera una tradición normal mostrarse con una botella de cerveza”, denunció Isaías Baglieto, vecino del malecón Chorrillos.

00.00 HORAS. Correo recorrió esa zona el último sábado (5) y comprobó que los locales nocturnos, como el Zunka y Puerto Chico, atienden hasta altas horas de la madrugada y el ingreso a menores de edad no es restringido.

Asimismo, al filo de la medianoche, el consumo de bebidas alcohólicas se traslada a la vía pública.

Decenas de vehículos particulares, algunos provenientes de Lima, invaden el malecón. Allí, grupos de amigos -formados también por menores de edad- beben cerveza a puertas abiertas, afectando la tranquilidad de transeúntes y vecinos.

¿La seguridad? Este diario comprobó que sólo dos patrullas, una de la Comisaría de Barranca y otra del Serenazgo, se encargaban de patrullar el amplio malecón y velar por la seguridad de los residentes.

“La Policía y el Serenazgo no pueden controlar el desorden. Y tampoco hay acción del municipio”, afirma Miguel Byrne, otro de los afectados.

“PIQUES” DE AUTOS. Por si fuera poco el desorden que ocasiona el movimiento nocturno, los “piques” de autos y motos también son un dolor de cabeza para los vecinos. Los conductores que participan en estas peligrosas disputas lo hacen en estado de ebriedad.

Los “piques” se llevan a cabo a unos seis kilómetros del malecón y, principalmente, en las primeras horas del día, según confirmaron agentes del Serenazgo de la Municipalidad Provincial de Barranca.

La mañana del citado sábado, producto de estas peligrosas disputas, un auto de placa A8D-567 chocó aparatosamente contra un muro de protección del malecón. La Policía informó que el chofer sufrió contusiones.

“Nadie puede transitar en horas de la mañana por el temor de ser arrollados por estos vehículos. Los “piques” se realizan todos los fines de semana”, informó otro vecino.

Abandonan casas Debido a que las discotecas están muy próximas a las viviendas, el estruendoso ruido de la música se ha convertido en un dolor de cabeza para los vecinos, quienes incluso no pueden dormir.

Según algunos afectados, la bulla ocasiona que algunos vidrios de las ventanas se quiebren. “El excesivo volumen de la música ha provocado que más de cuatro familias hayan dejado sus casas”, refiere Isaías Baglieto. Cabe precisar que más del 50% de los habitantes de las playas de Barranca son “población flotante”, es decir, sólo utilizan sus predios por temporadas.

Asimismo, Baglieto refirió que, extrañamente, el municipio de Barranca cambió la zonificación de área residencial a comercial-turística en el malecón de las playas. “Este cambio se produjo hace algunos años. Nunca nos explicaron cuál fue el motivo”, apuntó.

Regularán horarios En comunicación con Correo, el alcalde de Barranca, Romel Ulillén, confirmó el descontrol en las playas a consecuencia del funcionamiento hasta altas horas de la noche de las discotecas. Empero, advirtió que ahora empezarán a fiscalizar el horario en que deben atender esos negocios. “Recién se ha reglamentado la ordenanza municipal 028-2010, la cual limita la atención en las discotecas sólo hasta las 4 de la madrugada. Pasada esa hora, serán cerradas por personal del Serenazgo”, aseguró. Además, prosiguió, se van a ejecutar operativos conjuntos con la Fiscalía y Defensa Civil, a fin de fiscalizar el expendio de bebidas alcohólicas (a menores) y la seguridad en dichos centros nocturnos. “Vamos a atacar este problema, pues es un foco de inseguridad en las calles”, anotó. La mayoría de estos centros nocturnos ubicados cerca de la playa cuentan con licencias, informó la Gerencia de Fiscalización del municipio.

Correoperu

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