Nuevos hallazgos en Vichama.

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Diario El Comercio. Vivían de la anchoveta, del ají y de la paz. Con 4.200 años de antigüedad, la sociedad de Vichama intercambiaba su pescado por algodón de su madre patria Caral, la ciudad más antigua de América, que estaba a 53 km de distancia.

Sus cocineras sentaron la base costeña del uso del picante en la gastronomía primigenia del Perú. Y, sobre todo, su élite jamás tuvo que derivar recursos para formar un ejército ni armar castas de soldados.

En el km 159 de la Panamericana Norte, el arqueólogo Carlos Barrientos enfatiza sobre la más antigua ciudad agropesquera de la civilización Caral: “No se ha encontrado aquí una sola arma de guerra ni evidencia alguna de batallas…Y no cayeron por conquistas, sino por problemas internos. Sus edificios se encuentran dejados a su suerte, con arena y colapsados naturalmente”.

Además estas edificaciones nunca fueron ocupadas luego por cultura preínca ni inca, y solo se hallaron en su periferia entierros wari y posteriores, porque desde su auge esta zona siempre fue intangible en la cosmovisión ancestral.

Se presume que fue hasta rival del templo de Pachacámac (según mitos de 3.000 años de antigüedad, este gran dios asesinó a la madre de Vichama, quien era su medio hermano, hijo también de Wiracocha).

El pasado fin de semana se conmemoró con un Vichama Raymi el quinto aniversario de la puesta en valor de esta ciudad, nombrada como el legendario dios que convertía en piedra a sus rivales (se cuenta que el curaca Anat fue transformado en isla guanera por Vichama).

Este proyecto histórico empezó gracias al empuje del alcalde del distrito de Végueta, José Li, quien buscó a la directora del proyecto Caral, Ruth Shady, para que estudiara los vestigios huaqueados e invadidos de su sector.

Desde esa vez comenzaron los descubrimientos deslumbrantes, como el del Edificio de las Cornisas, cuyos avances fueron presentados el sábado junto con un museo y artesanía de totora y junco. Aunque quizá lo más fascinante sea reconstruir la vida del hombre de Vichama.

¿Qué comían? Se han encontrado batanes con restos de venados condimentados con ají, pallar, camote y diferentes plantas medicinales. Sus inveterados cocineros preparaban el pescado con granos de sal sobre una piedra con fuego.

Vichama, que habitaba en una superficie de 20 hectáreas, era una sociedad teocrática de 1.000 personas que medían 1,60 m en promedio, se vestían con trajes de algodón, enfermaban por parásitos, sus élites se distinguían por peinados de moda y formaban especialistas en arquitectura, ingeniería, mecánica de fluidos y música.

Y era una cultura que honraba la fertilidad y los afectos: se han encontrado falos rituales y la estatuilla de una madre amamantando a su bebe. Y la magia y el color rojo: hay un figurín del primer sacerdote tatuado con líneas concéntricas.

Hay imágenes de mujeres poderosas al costado de hombres con cara de asustados. Y se halló un personaje en cuya espalda hay una mano que lo abraza, al parecer de otra persona que ya se quebró. No se sabía de antes una imagen que representara a más de un persona con una expresión así, de fraternidad.

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