Temen que el alud vuelva a repetirse

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Sigue el peligro. En Huarochirí Se apuran en limpiar cauce de río embalsado. Hasta el momento hay 15 damnificados, seis casas sepultadas, una piscigranja destruida. Pobladores señalaron que un día antes ya se había dado otro deslizamiento.

“Parecía un terremoto. Las piedras y el lodo caían a montones. Era como si el cerro se partiera en dos”, recuerda Raúl Zegarra Isla (59), sobreviviente del alud que la tarde del miércoles cubrió de barro al menos 6 casas de la zona de Río Blanco, en Chicla, Huarochirí.

Sin embargo, su familia no tuvo la misma suerte. “No me queda nada. Lo he perdido todo: mi familia, mi casa”, menciona desconsolado Zegarra, mientras espera recoger los cuerpos de su familia en la morgue de Matucana.

Y es que, como consecuencia del desastre, cinco personas fallecieron sepultadas, entre ellas Alberta Coronel (56), esposa del señor Raúl, y sus hijos Abigail (18), Alexis (10) y Andrea (6). Además también murió el niño Benjamín León Barreto (2) en el hospital de Casapalca.

En la zona la tensión no pasa pues muchos pobladores temen que se vuelva a repetir. Tanto es así que la escuela Héroes de la Breña suspendió sus clases por tiempo indefinido. Las autoridades anunciaron que se intensifica la limpieza del río Blanco.

Desborde de canal

Según detalló la alcaldesa provincial de Huarochirí, Rosa Vásquez, el fenómeno se debió al desborde de un canal de irrigación de la comunidad, en la parte alta de los cerros. “El agua se ha ido filtrando días antes. Es por ello que toda la tierra se vino abajo”, dijo.

Cerca de 10 millones de m³ de lodo terminaron de cubrir parte del poblado, según afirmó el jefe de Defensa Civil de Huarochirí, Moisés Gamarra. El Instituto de Defensa Civil (Indeci) señaló que se han registrado hasta el momento 15 damnificados, 6 casas sepultadas, una piscigranja destruida y 180 metros de vía férrea afectada.

Pudieron salvarse

Sin embargo, las víctimas mortales en el poblado Río Blanco pudieron evitarse. Según contó Raúl Zegarra, la noche del martes la piscigranja de la comunidad de San Mateo, ubicada en la zona del desastre, se cubrió de lodo por deslizamiento.

“Esa misma noche avisé a San Mateo y enviaron personal para limpiar la piscigranja”, indicó. Pero las personas permanecieron en sus hogares, pese al gran riesgo de un nuevo desborde, lo cual ocurrió el miércoles.

“Era imposible regresar al sitio. No se podía caminar”, recuerda el señor Raúl, quien tuvo que observar de lejos cómo su casa, junto a sus seres queridos, eran arrastrados por la gran masa de tierra.

Se limpia cauce de río Blanco

Como consecuencia del alud, el cauce del llamado río Blanco, afluente del río Rímac, fue bloqueado debido a la gran masa de barro. La alcaldesa de Huarochirí, Rosa Vásquez, señaló que el trabajo de limpieza del mismo tomará cerca de una semana, para poder habilitar la zona retirando los escombros.

Por otro lado, según información de Defensa Civil, se ha dispuesto el traslado de carpas para proporcionar techo a las familias afectadas. Además del traslado de maquinaria pesada para la limpieza, por parte del Ministerio de Transportes y la atención de otros ministerios.

Fuente: La República

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